5 Noviembre 2005
Los últimos días de mi existencia son el delirio de un loco, una horrorosa carrera de sangre y putrefacción en la que no puedo distiguir lo que ha sido real de lo que no.
Aquel zombi que destrocé con el hacha, se había recompuesto. La terrible verdad es que parece ser que al estar muertos, no hay nada que se pueda hacer para detenerlos. Puedes destrozar sus cuerpos hasta que dejen de moverse pero pueden recomponerse con el paso de las horas...
Eso fue lo que pasó. Mientras dormía el zombi se recompuso y me atacó, matándome. Eso es matandome. Pero peor aún, desperté como uno de ellos
Esto es demasiado grotesco. Me voy a volver loco. MIro mis manos de nuevo humanas y se me saltan las lágrimas pensando que fui un zombi durante un tiempo que no puedo calcular y que dios sabe que cosas habré hecho....
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31 Octubre 2005
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25 Octubre 2005

Esta vez fue en una librería, pensé que nadie se habría refugiado en la tienda de libros usados del viejo Bastian, pero me encontré con aquel carroñero paseandose entre las estanterías. Esta vez el intercambio fue rápido y violento. No tuve las dudas de mi primera batalla, ni el dilema moral y está vez sabía que lo mejor era ir directamente a por la cabeza. Cuando hube acabado con el zombi empujé su cuerpo putrefacto a un rincón y me puse a rebuscar entre los libros. Entonces encontré aquel ejemplar gastado de Farenheit 451 de Ray Bradbury que tanto me había emocionado de niño y no pude evitar la tentación de sentarme a leer un rato...
... ¡Maldición! Me he quedado dormido leyendo y al despertarme he visto que los restos del zombi que machaqué antes han desaparecido. No entiendo lo que ha pasado, le he machacado completamente el cráneo. No debería haber vuelto a levantarse, a no ser que...
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23 Octubre 2005

Tras mi ordalía con el zombi que patrullaba la acera de los cines decidí encontrar un refugio seguro donde descansar un poco y pasar la noche. Creo que las hordas hambrientas salen de noche porque su agudo olfato les da ventaja sobre los humanos, mucho más dependientes del sentido de la vista.
Decidí esconderme en la iglesia de St.Swifthun. En la iglesia... Hacía muchos años que no pisaba una. Mi familia era muy religiosa, pero yo abandoné aquellas creencias en la adolescencia. Sin embargo hace tres días creo sinceramente en el infierno, y desearía que existiese un dios alque rezarle para que nos salve.
Recuerdé un pasaje bíblico: "El que crée en mi vivirá" y por eso me dirigí hacia la antigua iglesia que había dos calles más abajo. Cual fue mi sorpresa al descubrir que en la entrada un hombre solo estaba rodeado de cinco zombis, pero no le atacaban. Escondiéndome en la sombras me interné en la iglesia por la parte lateral, y cual fue mi sorpresa al descubrir más zombis y humanos en el interior en torno al altar.
También había allí extraños aparatos electrónicos y con mis propios ojos pude comprobar como aquellos hombres con aspecto de científicos, fueron capaces de reconvertir a un zombi en humano...
¡Tal vez no todo esté perdido! ¡Quizá alla una cura! Ellos llaman a este proceso "Revivificar", aunque algunos zombis se han mostrado resistentes.
Salí de la iglesia a escondidas tras descansar un rato, pero me pareció más prudente no dejarme ver.
Sin embargo, hoy creo que aún hay esperanza para nosotros
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23 Octubre 2005

Ayer puse la primera muesca en el mango de mi hacha. Tras largarme de la comisaría recorrí sigilosamente las calles devastadas. Hay cadaveres por doquier y los coches abandonados y los comercios saqueados dan cuenta de la vorágine de violencia que ha arrasado Malton. Parece una ciudad fantasma. Sin embargo, en la lejanía se escuchan los gañidos infames de esta legión putrefacta que rastrea cada esquina buscando el calor de la vida y la carne fresca. Pretendía refugiarme en los cines que estaban a dos manzanas de allí cuando pude ver a uno de los carroñeros arrastrando los pies aparentemente sin rumbo, a unos doscientos metros de mí. A pesar de la descomposición de sus cuerpos deben de tener unos sentidos muy agudos, ya que olfateo mi presencia enseguida. Se volvió hacia mi haciendo una mueca con su rostro carcomido y yo, sin pensarlo dos veces, agarre el hacha anti-incendios con fuerza y le sacudí golpes y mas golpes hasta que dejó de moverse, sus restos esparcidos por toda la acera.
Nunca había golpeado con el hacha a nadie con forma humana, hasta ahora. Pero me temo que esta será la primera ocasión de muchas
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21 Octubre 2005

Dormí a ratos apoyado en la pared, con una mano en el mango del hacha que cogí del camión de bomberos hace tan solo tres días (¡Dios! Tres días y parece que hubieran sido años.) Yo servía en la brigada 15, ya llevaba cinco años en el departamento y estaban a punto de ascenderme.
Entonces, esa mañana, comenzaron a llegar avisos extraños de todos los puntos de la ciudad. ¡Muertos vivientes! Al principio no dabamos crédito, pero después... ojalá hubiesemos huído a tiempo.
Ahora estamos sitiados.
En cuanto hube recuperado algunas fuerzas registré minuciosamente la comisaría en busca de objetos útiles. La mayoría de los supervivientes habían saqueado todo lo que merecía la pena llevarse. Yo encontré algunos cargadores de pistola y un par de cartuchos de escopeta. También una pistola de bengalas de un solo uso. Pero no había ni rastro de armas. Aprovechando que la mayoría de los refugiados en esta comisaría estaban dormidos me largué saltándo por una ventana de la primera planta...
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21 Octubre 2005

He tomado esta foto desde una ventana en el piso de arriba de la comisaria. La silueta que está de pie junto al coche es un zombi solitario que hace horas que acampa en la puerta. Si por lo menos dejara de aullar durante la noche.
Aquí dentro estamos refugiados al menos diez personas, pero algunos estan heridos, y otros demasido asustados como para intentar salr.
Menos mal que el Dr.Barry Yates ha conseguido algunas medicinas en una farmacia cercana y ha atendido a todo el que se lo pedía. Mi brazo está mucho mejor y creo que el riesgo de infección ya ha pasado.
Yo he encontrado algunas municiones en la armería pero no quedaba ni un arma. Entre todos podríamos patearle el culo a ese cadaver, pero temo que los demas zombis esten esperando escondidos en los edificios cercanos. Pueden olernos y empiezo a estar nervioso de estar con un grupo tan grande.
En cuanto descanse me piro. Creo que me las apañaré mejor estando solo
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20 Octubre 2005
Me llaman Santi V. Escribo desde la comisaria de policia de Spencer Row, en la ciudad de Malton.
El horror se ha abatido sobre nosotros. No sabría decir como empezó este infierno. Relataré en esta página lo poco que he descubierto, mientras viva... Quizá alguien lo lea y puedan ayudarnos, quiza lo que escriba salve la vida de alguien.
Ahora mismo estoy sangrando. Ese maldito zombi estaba agazapado y me ha mordido un brazo. No tengo calmantes. Espero no estar infectado
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